Para cuando salgas a buscarme, con la necesidad constante de tener parte de mi… para cuando necesites una mano amiga, que acaricie las heridas… para cuando tus lágrimas no te dejen ver más allá de las brumas grises… para cuando grites… para cuando creas que la vida ya no tiene nada bonito para ti… para cuando sientas morir… para cuando no veas más que días oscuros ensombreciendo tu porvenir… para cuando dejes de sonreír… para todos esos momentos, aquí me tienes a mí…
Dos golpes marcados a tiempo del creído y suculento, aspirante a trapecista, de una vida en falta de equilibrio, que doblega las virtudes del contenido, en aras del vendido… Dos roces que se reducen a un destino deprimente en mentes mártires de uno mismo… Donde los fuertes son débiles hojas y la fragilidad un buey encendido… Quizás abriendo las panzas incorruptas de los delgados aprensivos, se descubra la espesura de aquellos que no fuimos…
Cuando no seas más que pliegue de costura herida, querida en un rincón del que no sabe que existió… Buscarás mañanas de poesía, trinando cantos, de una melodía, que antaño me humilló… Alegría de un lamento adormecido, acunado por aquello que aún no se ha pronunciado… Heridas, que maltrechas, surcan esta piel que ya no viste y que seca las beatitudes de un alma humillada… Verdades que, como mentiras, atronan en falsos gritos de esperanza…
Comentarios
Un placer leerte.
Saludos.