Para cuando salgas a buscarme, con la necesidad constante de tener parte de mi… para cuando necesites una mano amiga, que acaricie las heridas… para cuando tus lágrimas no te dejen ver más allá de las brumas grises… para cuando grites… para cuando creas que la vida ya no tiene nada bonito para ti… para cuando sientas morir… para cuando no veas más que días oscuros ensombreciendo tu porvenir… para cuando dejes de sonreír… para todos esos momentos, aquí me tienes a mí…
Dos golpes marcados a tiempo del creído y suculento, aspirante a trapecista, de una vida en falta de equilibrio, que doblega las virtudes del contenido, en aras del vendido… Dos roces que se reducen a un destino deprimente en mentes mártires de uno mismo… Donde los fuertes son débiles hojas y la fragilidad un buey encendido… Quizás abriendo las panzas incorruptas de los delgados aprensivos, se descubra la espesura de aquellos que no fuimos…
Mientras los sueños rotos se agolpan en este sin sentido que galopa a lomos de un viento que ya no sopla… Impulsado por latidos de un corazón que ya no te nombra… Sueños perdidos entre las sombras que se proyectan sobre el papel mojado, después de haber llorado… Las mañanas ya no se tiñen de un amarillo dorado, solo el gris, el blanco, el negro que parece se ha acomodado, entre las esperanzas de un mañana y los recuerdos de un pasado… Y no siento mis manos con nostalgia, mis dedos ya no dibujan esa magia que antes te hacía sonreír a mi lado… Qué más queda entre nuestros ruidos, que todo el amor que antes nos hemos dado…
Comentarios
Un placer leerte.
Saludos.